De la ilusión por ser policía al agotamiento mental y emocional

Desde bien joven quise ser policía. Era mi sueño. Aun así, me costó decidirme para iniciar el proceso de opositar, pues empecé a trabajar nada más acabar el instituto para poder ayudar económicamente en casa. (…)

Durante cinco años estuve compaginando el trabajo con la vida de opositor. Y digo la vida de opositor porque apenas me quedaba tiempo para hacer nada más. Mi vida social se redujo al gimnasio y otras personas que estaban luchando por su sueño igual que yo. (…)

Fruto de mi esfuerzo y constancia conseguí la plaza. (…)

Siempre he tenido un alto sentido de la responsabilidad, en cada trabajo y en cada acción que he realizado, y, durante estos cinco años puedo afirmar que, como policía, me he tomado muy en serio mi trabajo.

He dedicado mi energía y mi tiempo a aprender lo máximo posible, he realizado horas extras cuando me lo han pedido, me he quedado hasta tarde, he ido más temprano, he colaborado siempre que han pedido voluntariedad, he cambiado planes personales para cubrir turnos que se habían quedado colgados, todo sin quejarme y sin esperar nada a cambio, porque considero que es mi deber estar en disposición de ayudar siempre que haga falta, es decir, estar al servicio de la organización y de la ciudadanía.

Sin embargo, ahora siento que me desbordo, como si todo lo que hago nunca es suficiente, siempre surgen cosas que hacen que esté pendiente todo el tiempo. No consigo quitarme de la cabeza todas las situaciones que ocurren durante la semana, no desconecto, siempre quiero saber más, hacer más, estar más tiempo para ver si así logro ponerme al día de todo.

Llevo ya tiempo con molestias físicas (opresión en el pecho, dificultad para respirar, dolores musculares y de articulaciones, insomnio…), pero mi médico me dice que estoy bien, todos los análisis y pruebas son normales. Por un momento me tranquilizo, pero enseguida surgen otros síntomas y vuelvo a preocuparme.

¿Te recuerda a alguien esta historia?

Por medio de este artículo quiero ayudarte a que seas capaz de reconocer las situaciones estresantes que vives en tu trabajo como policía, para que puedas empezar a superar el agotamiento mental y emocional acumulado por tu trabajo policial gracias a un entrenamiento mental y emocional especializado en tu profesión.

Son muchas las situaciones que vives en tu trabajo que a cualquiera le pueden causar estrés con relativa facilidad, pero no por ello debes acostumbrarte a sufrir el estrés y luego olvidar lo vivido de la noche a la mañana como si no hubiera ocurrido.

Seguidamente, te cuento algunas de las situaciones más comunes que pueden provocarte estrés y acabar por agotándote mental y emocionalmente:

  • Cuando te enfrentas físicamente a individuos violentos o peligrosos, sobre todo si necesitas usar la fuerza para contener a alguien o proteger a otras personas.
  • En accidentes de tráfico graves, cuando involucran lesiones graves, más incluso si hay víctimas, incluyendo niñas, niños o personas conocidas.
  • Cuando debes investigar o responder a escenas de crímenes violentos, como homicidios, asaltos graves o situaciones con rehenes.
  • Cuando te toca lidiar con casos de abuso infantil o violencia doméstica y debes tomar medidas para proteger su seguridad.
  • Al tener que interactuar con personas que sufren crisis de salud mental, ya que pueden ser agresivas o estar en riesgo de hacerse daño a sí mismas o a otras personas.
  • Cuando ocurren desastres naturales como terremotos o incendios forestales o accidentes con múltiples víctimas, ante la necesidad de coordinar esfuerzos de rescate y ayuda.
  • En caso de tener que participar en conflictos comunitarios o disturbios civiles, debido al potencial de violencia y al desafío de mantener la seguridad pública mientras se respeta el derecho a la protesta.
  • Cuando te toca lidiar con personas que muestran hostilidad o desconfianza hacia la policía, como en arrestos o controles de tráfico.

Ahora que eres consciente de que son muchas las situaciones que pueden provocarte estrés en tu trabajo como policía, seguramente podrías añadir unas cuantas situaciones más ¿verdad?

Y, sobre todo, sé que te gustaría saber cómo puedes abordarlas de forma que no sientas agotamiento mental y emocional continuado (burnout), así que, a continuación, te lo cuento…

Del mismo modo que para entrenar y cuidar tu cuerpo realizas con regularidad deporte, acudes al gimnasio, e incluso puede que vayas al fisioterapeuta…, es vital que comprendas que, en un trabajo tan complejo como el de policía, la forma más idónea para prevenir el agotamiento mental y emocional o burnout es realizar un entrenamiento mental y emocional, preferentemente a través de un acompañamiento profesional especializado en el ámbito policial.

La clave principal del entrenamiento es que puedas comprender cómo influyen los diversos factores de tu trabajo como policía, además del funcionamiento de tus pensamientos, emociones y comportamientos.

El punto de partida es la reflexión sobre las situaciones que ocurren en tu trabajo, en cómo éstas afectan a tu vida personal, y en cómo te ayudará ser consciente de cómo sueles actuar como policía y de las alternativas que existen en cada situación, con la finalidad de que seas mejor policía, más humano o humana, y menos superhéroe o superheroína.

De forma extraordinaria, también es relevante que puedas complementar las reflexiones y análisis con el conocimiento sobre la conducta delincuencial, la atención a víctimas, la anticipación a los hechos conflictivos o delictivos, la toma de decisiones urgentes durante los hechos concretos, o la comunicación efectiva in situ, tanto con tus compañeras y compañeros como con la ciudadanía.

Con todo lo anterior, durante el proceso de entrenamiento mental y emocional, a la vez que vas comprendiendo lo que te estresa o te agota, vas descubriendo que, ampliando tus conocimientos también ganas cada vez más confianza en tu trabajo, lo que repercute en un cuidado mental y emocional más sostenido en el tiempo.

Este es el tipo de entrenamiento que puedes realizar en un proceso individual conmigo, por lo que, si te encaja, me gustaría poder ayudarte.

Reserva aquí tu sesión de valoración gratuita para que pueda ampliarte la información sobre cómo podemos empezar a entrenar.

Desde Supervisoni te mando mucho ánimo y te doy las gracias por tu interés mostrado hacia mi contenido, y, sobre todo, por tu dedicación a la labor policial.

Hasta pronto.

Sonia Guerrero.

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